Quiero tejer una flor, pensé.
Encontré unas viejas fotocopias con instrucciones, que esperaban junto a otros proyectos apalancados a que tal vez algún día los retomara.
Dificultad: FÁCIL, ponía. JUÁ!
Y me pongo a ello.
Tejo y destejo mientras frunzo el entrecejo (no me he podido resistir a hacer una rima).
No me sale, tengo muchas dudas con lo de meter y sacar (el ganchillo, mal pensad@s). ¿Por dónde exactamente? No estaría mal tener un primer plano llegados a este momento.
Se me va la olla con los puntos, no llevo bien éso de contarlos, se me agarrotan las manos y me pica el pulgar de sujetar el ganchillo. ¿Esto pasa, es normal?
Después de un buen rato, mis manos deciden rebelarse y actúan solas. Me tejen ésto:
¿Es una señal que me envía algún ente? ¿Debo consultar un oráculo?
Lo que está claro es que voy a ritmo de caracol !
Pero toda terca yo no desespero, y cuando recupero el control de mis manos, lo sigo intentando.
¡POR FíN LO CONSIGO!